Muchas veces leo a gente preguntando cómo aprender un idioma en el menor tiempo posible. Además de dedicarme a enseñar español como lengua extranjera durante casi dos décadas, he aprendido varios idiomas: francés, italiano, rumano, inglés y turco. En mi viaje lingüístico recibí siete años de clases de inglés en la escuela pública que no me valieron ni para preguntar la hora. Luego estudié en la universidad francés, italiano y rumano durante cinco años, pero nunca llegué a un nivel de fluidez satisfactorio. Solo fue cuando aprendí turco a un nivel bastante alto y sin pisar nunca una clase de idiomas ni recibir una clase privada que entendí qué es lo que había estado haciendo mal durante los quince años anteriores. Este tema siempre me ha apasionado y estoy a punto de terminar un doctorado sobre adquisición de lenguas extranjeras.
Me gustaría compartir mi experiencia y mi conocimiento sobre cómo aprender idiomas, para ahorraros años de sufrimiento y miles de euros en vuestro proceso de aprendizaje. Por supuesto, sé que cada persona es diferente y hay gente que disfruta mucho yendo a clases de idiomas (especialmente a las mías), así que este método no tiene por qué servirle a todo el mundo.
¿Qué necesitas para hablar una lengua?
Aunque hay muchas teorías sobre esto, podemos resumirlo en cuatro elementos, que he adaptado muy libremente del libro de Paul Nation, The Four Strands of a Language Course:
- Un nivel suficiente de vocabulario (no hace falta explicar este punto).
- Una comprensión básica de las leyes gramaticales (esto suele estar sobrevalorado).
- Fluidez emisora (la facilidad con la que puedes emitir enunciados combinando la gramática y el vocabulario que ya conoces).
- Fluidez receptora (la facilidad con la que puedes procesar y comprender enunciados, teniendo en cuenta que puedes descifrar su vocabulario y su gramática).
Cabe mencionar que las dos fluideces (¿se dice así?) son diferentes porque uno no puede emitir enunciados cuyo vocabulario desconoce, pero sí puede entenderlos por contexto.
Por desgracia, la mayoría de los cursos de idiomas, o al menos los veinte años de cursos en cinco lenguas a los que he asistido, se centran en una adquisición inicial de vocabulario y una explicación de la gramática, obviando la parte de entrenamiento de la fluidez y las estrategias realistas de retención del vocabulario aprendido.
Si es así, ¿por qué la gente va a clases de idiomas?
La gente va a clases de idiomas para deshacerse de la responsabilidad de su propio aprendizaje. Esto puede deberse a que no tenga conocimientos suficientes para hacerse responsable de este proceso, igual que uno va a un restaurante para que le cocinen una receta que desconoce. También puede deberse a que, en nuestras mentes capitalistas, pagar cierto dinero equivale a adquirir los resultados esperados sin tener que esforzarse demasiado, como sucede a los que se apuntan a un gimnasio en enero y no lo pisan en todo el año. Mucha gente también disfruta de aprender idiomas en un entorno social, lo cual es totalmente respetable, y además durante muchísimo tiempo me ha dado de comer.
Entonces, ¿cómo puedo aprender una lengua sin necesidad de ir a un curso?
Supongamos que no sabes nada de una lengua.
El primer paso para aprender un idioma tiene que ser aprender palabras. Un investigador cuyo nombre he olvidado dijo algo como: “se puede hablar en una lengua sin saber gramática, pero no se puede decir nada si no conoces ninguna palabra”.
Grábate esto en la cabeza: no tienes absolutamente nada que hacer en una clase de idiomas si no conoces un mínimo de palabras. Es más, lo primero que hará un profesor será enseñarte unas palabras, seguramente las correspondientes a las presentaciones personales, para poder empezar la clase. Esas palabras están en la primera unidad de cualquier manual de idiomas y no necesitas a nadie para enseñártelas. Además, a menos que estés aprendiendo una lengua extremadamente minoritaria, vas a poder encontrar vídeos en YouTube que te las enseñen.
Y aquí la cosa se pone algo loca, ya que, a menos que hagas algo, vas a olvidarlo todo.
El 90 % del contenido aprendido en clase se olvida antes de que el último alumno salga por la puerta y el profesor corra a ponerse un café. Esto lo dicen cientos de investigaciones (incluida la mía), pero es una incómoda realidad que los profesores prefieren ignorar para no tener que hacerse responsables del aprendizaje a largo plazo de los estudiantes.
Por lo tanto, la única opción es repetir y practicar las palabras que has aprendido. Esa es la primera ley de Ignacio: lo que no se practica, se olvida. Gracias a Dios (perdón, ¡gracias a la ciencia!), existe un gran número de técnicas, programas y aplicaciones de móvil que ayudan a memorizar. La mejor de todas, el unicornio, es Anki, una aplicación de flashcards. Si tienes suerte, alguien ya habrá preparado un mazo de tarjetas a tu nivel; si no, tendrás que escribirlas tú a mano según vas aprendiendo nuevo vocabulario. Cada vez que aprendas una palabra nueva y el demonio de la soberbia te diga que no hace falta apuntarla en Anki, recuerda la primera regla de Ignacio y apúntala. Si el idioma que estás aprendiendo es chino, puedes usar los niveles HSK para aprender por niveles. Si estás aprendiendo inglés, las listas del propio Paul Nation están bastante bien, y existe un libro dedicado a ello, la General Service List. Por desgracia, muy pocos idiomas tienen listas coherentes de vocabulario. Otras estrategias de repetición son los cuadernos de vocabulario, el sistema de tarjetas de Leitner y Quizlet.
¿Cuántas palabras hace falta saber?
Para hablar una lengua de manera fluida, según Paul Nation, hace falta conocer unas 3.000 familias léxicas. 5.000 es suficiente para empezar a leer novelas de adolescentes, unas 7.000 para ver la televisión y unas 15.000 para comprender a hablantes cultos siendo pedantes.
Sin embargo, mi respuesta es que, para hablar de manera fluida una lengua, solo hacen falta… ¡unas 10 palabras!
Esta es la segunda ley de Ignacio para el aprendizaje de las lenguas: no importa tu nivel, siempre podrás hablar, aunque sea un poco. Y lo que hables, lo podrás hacer con fluidez. Esto nos lleva al siguiente tema… ¿qué es la fluidez y dónde puedo comprar una?
La fluidez y su adquisición
Como he dicho antes, la fluidez emisora es la capacidad de emitir enunciados con facilidad, comodidad y velocidad, usando los recursos léxicos y gramaticales que ya has aprendido. La fluidez receptora es lo mismo, pero recibiendo mensajes, aunque potencialmente puedes entender palabras que no conozcas a través del contexto.
Teóricamente (¡y en la práctica también!) es posible ser fluido desde el primer momento. Simplemente tienes que practicar mucho lo que aprendes. Practicar mucho tiene una ventaja adicional: la práctica de vocabulario cuenta como repeticiones para no olvidar lo que aprendes; así que, si estás practicando un contenido específico, además de estar aumentando tu fluidez, estarás fijando tu vocabulario en la memoria a largo plazo y evitando su olvido.
¿Cómo lograr fluidez receptiva?
La clave para lograr fluidez receptiva es escuchar o leer contenidos que sean comprensibles para tu nivel. Esto significa que, aunque haya algunas palabras que no entiendas, podrás comprender el significado general y literal del texto; es decir, que las palabras que no entiendas las podrás deducir del contexto. Para lecturas graduadas, esto significa que entre el 95 % y el 98 % del vocabulario debe ser conocido, y probablemente pueda aplicarse al material escuchado. Es decir, tienes que leer y escuchar contenidos fáciles, sin pretender aprender nuevo vocabulario. La fluidez es una amante celosa: cuando practiques la fluidez, tienes que practicarla a ella; olvídate de aprender (casi ningún) vocabulario, aunque incidentalmente puede que aprendas alguna palabra, especialmente si preguntas qué significa durante una conversación.
Ahora bien, esto es obviamente más fácil a niveles medios y altos que a niveles bajos. ¿Cómo puedo practicar la fluidez a niveles iniciales? Por suerte, en el siglo XXI tenemos la ayuda de miles de voluntarios en YouTube y otras redes creando contenido de input comprensible. Este es un ejemplo de cómo yo lo haría (y he hecho): busca un contenido de input comprensible de nivel bajo y úsalo primero para aprender el vocabulario. Apunta todas (todas) las palabras que usen en el vídeo y memorízalas a través de Anki. Puedes hacerlo copiándolas directamente de la transcripción del vídeo. Puedes usar ChatGPT para que te haga una lista con el equivalente traducido de cada palabra, o hacerlo a mano con un diccionario. Cuando estés suficientemente seguro de que has memorizado todas las palabras, vuelve al vídeo e intenta entender todo lo que dice. La primera vez no entenderás nada. Prueba a poner los subtítulos y a reducir la velocidad. Cuando lo consigas entender, quita los subtítulos y aumenta la velocidad, haciéndolo progresivamente más difícil. Cuando logres entender todo lo que dice, busca otro vídeo y repite.
Para practicar la fluidez receptiva, pero en su variante lectora, puedes hacer lo mismo con textos adaptados (si es que existen en el idioma que estás intentando aprender), intentando leerlo lo más rápido posible cada vez. Sin embargo, la lectura me parece menos importante, ya que normalmente tienes todo el tiempo que quieras para leer, pero no para escuchar lo que te dicen por la calle.
¿Cómo lograr fluidez productiva?
La única manera de mejorar la fluidez productiva es producir enunciados. ¡Quién lo hubiera dicho! De todas las formas que he probado, existen dos que puedes hacer por ti mismo. La primera son los famosos “drills” del método audiolingual. Si no estás familiarizado con este método espartano, que fue desarrollado para enseñar idiomas a los soldados gringos después de la Segunda Guerra Mundial, déjame que te lo explique. Los profesores de este método ponían a grandes clases de alumnos a repetir frases en las que solo tenían que cambiar uno o dos elementos. El objetivo era que repitieran cientos de veces la misma frase hasta que se quedara grabada a fuego en su cerebro. Este método funciona muy bien cuando tus alumnos son soldados que pueden ir al calabozo si se saltan tu lección, pero es insoportable para cualquiera que pague por una clase de idiomas después de ocho horas de oficina; por eso no se usa mucho actualmente en entornos educativos comerciales. Sin embargo, funciona para crear fluidez productiva.
¿Cómo hacer un drill audiolingual? Escribe una frase sencilla, del tipo “quiero ir a la estación de tren”, y, al lado, una lista de palabras que puedan sustituir alguna de las partes, tales como “la universidad”, “la parada de autobús”, “casa”, etc. A continuación, repite la frase sustituyendo “a la estación de tren” por cada una de las palabras que hayas escrito. Esto funciona mejor si tienes un compañero que te pregunta “¿A dónde quieres ir?”. Esto solo es un ejemplo de los ejercicios que puedes hacer; si te interesa, busca en internet. Los libros públicos del FSI tienen muchísimos ejemplos de drills, aunque están bastante anticuados (¡pero son gratis!). También puedes pedirle a ChatGPT que te cree ejercicios de drill y cruzar los dedos para que produzca algo consistente.
Un drill de estilo más moderno podría ser intentar hablar de lo que has hecho en el día: primero dándote 5 minutos para hablar, luego 2 minutos, luego 1 minuto, reduciendo el tiempo de habla mientras repites la misma tarea. El espíritu de la tarea es el mismo: usar lo que ya conoces, pero cada vez más rápido.
Otro ejercicio para mejorar la fluidez es (agárrate) hablar con la gente. Si vives en el país donde se habla la lengua, sencillamente estudia un tema del que puedas hablar con los nativos. Por ejemplo, si acabas de llegar, intenta aprender expresiones de la comida, tales como “¿Cuál es tu favorito?”, además de los nombres de la comida, o las direcciones de la calle. No importa que mientas como un bellaco o ignores las recomendaciones de la gente; lo importante es que de tu boca salgan frases. Pero estate preparado, porque en entornos no controlados la gente tiende a hacer sus propias preguntas, tales como “¿De dónde eres?” y “¿Qué haces aquí?”, o incluso “¿No serás un espía?”. Si tienes un poco de suerte, además de practicar idiomas, harás amigos.
Si no vives en el país donde se habla la lengua, intenta buscar hablantes nativos en tu ciudad (inmigrantes y turistas), o en internet (HelloTalk).
Técnicamente, aquí estamos hablando de practicar en entornos controlados (drills) y progresar a entornos libres (la calle). Tu objetivo siempre será el entorno libre. Solo con drills nunca alcanzarás suficiente fluidez.
¿Clases privadas? ¿Grupos?
En mi humilde opinión, los grupos son muy ineficientes en términos del tiempo invertido para la ganancia que proporcionan. Lo digo como estudiante, pero también como profesor de dichos grupos… Sin embargo, creo que tanto las clases privadas como los grupos ofrecen una oportunidad muy buena para crear situaciones comunicativas en las que practicar la fluidez. No creo que la clase sea útil para nada más, especialmente para aprender vocabulario (aunque yo mismo me vea enseñando vocabulario de vez en cuando, presionado por el programa).
Las clases son buenas en la medida en que puedes usar ese contexto específico (hablar con otros estudiantes, hablar con un nativo) a tu favor, normalmente para ganar fluidez productiva. Por eso, es importante que la clase, si es de grupo, siga estrictamente un método comunicativo y que tus compañeros estén dispuestos a hablar en el idioma objetivo. En caso de que sea un profesor particular, es más fácil: solo tienes que pedirle que, el rato que esté contigo, no intente “enseñarte” cosas, sino que habléis de temas que más o menos dominas y practiques lo que has aprendido por ti mismo (técnicamente esto sería un entorno semicontrolado, a medio camino entre los drills y hablar con gente por la calle).
Por supuesto, esto se basa en la suposición de que tu vocabulario está creciendo fuera de clase.
¿Qué pasa con la gramática?
No creo que exista una lengua con una gramática más difícil que el turco; si la hay, no la conozco. Para aprenderla no pisé nunca una clase. Por suerte, el mundo está lleno de libros de gramática, y los manuales están llenos de explicaciones gramaticales, ya que escribir sobre gramática es el hobby de cualquier profesor que se precie. El uso de la gramática, una vez se comprende de manera teórica, entra dentro de la fluidez. Si aprendes una estructura gramatical pero no la vas a usar, no te sirve de nada. Aprende gramática exactamente igual que como aprendes vocabulario: para usarla en las actividades de fluidez.
Si no entiendes algo, puedes preguntarle a un profesor, o preguntar en un foro de estudiantes de la lengua, o a cualquier hablante nativo por la calle. Simplemente di una frase y pregunta si es correcta. Por cierto, esa es la tercera ley de Ignacio: cualquier hablante es un profesor en potencia.
La gramática está extremadamente sobrevalorada.
¿Qué pasa con la pronunciación?
En lenguas con sistemas fonéticos muy difíciles, tales como el chino o el inglés (si estás leyendo esto y eres hablante nativo de inglés, déjame que te diga que tu lengua tiene un sistema fonético forjado por Sauron en las fraguas del Monte Perdición), necesitarás esforzarte un poco con la pronunciación. Sin embargo, la pronunciación no es especialmente diferente de la fluidez, en el sentido de que lo difícil no es pronunciar bien, sino pronunciar bien y rápido, especialmente en un contexto de comunicación real. Practícala dentro de los drills, igual que practicas todo lo demás.
Por lo demás, en mi viaje lingüístico, me he dado cuenta de que la pronunciación, incluso si es verdaderamente atroz, no suele ser un obstáculo demasiado grande para la comprensión. Intenta prestarle atención y, si alguien no te comprende, intenta pronunciar más despacio o usar otras palabras, sin ponerte nervioso. Los nervios y la vergüenza son los enemigos del aprendizaje de lenguas.
Nada más, espero que tengas suerte en tu viaje de aprendizaje; tan solo déjame que te resuma todo lo que pienso:
- Puedes hablar sin gramática, pero nunca sin vocabulario. El vocabulario es la prioridad.
- Anki es tu mejor amigo. Repite y practica.
- Input comprensible para practicar la fluidez receptiva.
- Drills y repeticiones para practicar la fluidez productiva.
- Háblale a la gente por la calle. Para eso estás aprendiendo.
- Si tienes amigos o un profesor, habla con ellos. No les des la oportunidad de que te expliquen gramática o vocabulario. No pierdas el tiempo.
- Usa libros para aprender gramática y, si no entiendes, pregunta. Pero no olvides que la gramática está sobrevalorada.
Comentarios
Publicar un comentario